La muerte tiene algo de poético. Bastante, en realidad. Ha sido la inspiración para grandes creaciones. Musicales, por ejemplo. El asesinato de sus tías, inspiró a Fito Páez a escribir Ciudad de Pobres Corazones; la muerte de su hijo, a Eric Clapton a escribir Tears In Heaven; y su propio e inminente deceso, inspiró a Freddie Mercury a escribir The Show Must Go On. Del lado opuesto a estos músicos que tuvieron a la muerte como musa, está Elvis Presley. El tipo vivió una vida de película (es más, tiene una película sobre su vida, con Jonathan Rhys Meyers), cambió la historia de la música (era, entre otras cosas, el ídolo de John Lennon), pero su muerte fue casi absurda. Murió sentado en el inodoro (se encerraba en el baño para que su séquito no lo molestara), leyendo y comiendo melón. Al morir, se cayó para adelante y se rompió los dientes, por lo que, apenas lo encontraron, creyeron que había sido asesinado. Yo una vez me atraganté con un caramelo Stani. Para ser precisos, cuando tenía catorce años me atraganté con un caramelo Stani en el colegio. En realidad no fue con el caramelo, sino con la saliva mezclada con el jugo del caramelo. Preocupado por el qué dirán, me metí en el baño, para que nadie me viera, y tratar de solucionar la situación. Y el agua pasaba, pero el aire no. Y me empecé a desesperar. Justo entró al baño Rafa Gorgory, un compañero de mi hermano, un año mayor que yo, y le empecé a hacer señas (no podía emitir sonidos) para que me golpeara la espalda, que me ahogaba. Desconcertado, sin entender, me miraba y sólo decía "¿Querés que llame a tu hermano?". En un último esfuerzo llegué a decir: "Golpeame". Así hizo y el aire pasó por mi garganta y llegó a mis pulmones. Aire. Qué rico aire. Había estado como un minuto sin respirar, que parece poco pero es demasiado. Y me salvó Rafa Gorgory. Si no, hubiese muerto en el baño. Como Elvis. Pero sin la gloria. frcass.
ANEXO.
Anoche soñé que yo era Michael Scofield.

